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Solicitar la declaración de concurso de acreedores es la solución ideal, para perder el miedo a la liquidación empresa.

¿Cuándo se debe plantear el concurso?

Legalmente los deudores pueden acogerse a la Ley Concursal cuando se encuentran en estado de insolvencia, requiriendo según el artículo 5.1 esta solicitud “dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que se reconoce la insolvencia”. Este derecho en la práctica se ejerce demasiado tarde, generalmente se llega a la justicia cuando el empresario no tiene otra opción que la liquidación.

Las operaciones de crédito han imperado durante los años de estabilidad económica del país, para mantener la actividad o negocio casi como una rutina. Los diferentes sectores productivos que solicitaron préstamos en las entidades financieras, se vieron afectados durante la crisis al no poder pagar dichos créditos. La falta de políticas preventivas empresariales ocasionó en muchos casos, importantes gastos estructurales que produjeron efectos negativos en el capital social.

Estos factores devastadores de la crisis evitaron un crecimiento económico en autónomos o empresas, quienes no pudieron hacer frente a los pagos cuando la actividad comercial disminuyó.

Una situación de falta de liquidez que no permitía el pago de las deudas, olvidando las ventajas de la declaración de concurso antes de llegar a la liquidación empresa.

Una necesidad que implica el proceso legal ante la justicia, posibilitando un acuerdo entre deudores y acreedores.

El impago sumado a los intereses mensuales pactados en las operaciones crediticias ocasionó diversas situaciones, como pueden ser:

  • Vencimientos de créditos
  • Salarios sin pagar
  • Deudas exorbitantes
  • Intereses en mora
  • Cartas intimidatorias
  • Acoso telefónico por deuda
  • Embargos en las cuentas
  • Riesgo de cierre comercial
  • Ejecuciones hipotecarias

Soluciones prácticas a la liquidación de empresas

El temor a solicitar el concurso de acreedores, ha sido la causa más frecuente de liquidación societaria en los últimos años. En los despachos de abogados son habituales las consultas buscando evitar esta medida legal, hasta llegar incluso al fin de la actividad o empresa.

Este derecho es ventajoso para alcanzar acuerdos con los deudores y acogerse a la Segunda Oportunidad, para comenzar de cero como emprendedores. El objetivo fundamental es potenciar a través del convenio, las opciones para mantener la actividad empresarial.

La nueva Ley de Emprendedores brinda soluciones a este tipo de situaciones convertidas en un panorama habitual, donde se produce liquidación empresas en un 90% de los casos por vergüenza o miedo a solicitar el concurso de acreedores.

Actualmente la entrada en vigor a partir del 1 de enero de 2016 de la Ley de Segunda Oportunidad, facilita la exoneración de deuda a miles de afectados por situaciones insolvencia. Una opción esencial que requiere el pacto o convenio previo con los acreedores, solicitando el concurso.

Medidas que contribuyen a evitar la destrucción de empresas en todo el país, mejorando notablemente las posibilidades cuando se atiende a estas cuestiones:

  • Plazo de 30 días para alcanzar acuerdos de deudas.
  • Quitas importantes de hasta el 25% o más dependiendo de la deuda.

En el sector bancario estos plazos se pueden ampliar ligeramente en la práctica. Por su parte, la Ley de Emprendedores prevé situaciones, porcentajes y mediaciones prudentes para beneficiar la mediación con los acreedores. Elementos necesarios para acceder a la oportunidad de iniciar una nueva actividad como empresa, adaptándose al medio de forma realista al evitar la liquidación empresas.

El concurso de acreedores debe entenderse como el medio necesario para salir de las deudas y volver a empezar en el mundo empresarial, dejando de lado los temores a solicitar este derecho.

Algunas pautas o consejos importantes a tener en cuenta cuando se presentan estos casos, son:

  • Reaccionar a tiempo para no perder la oportunidad de acogerse al concurso.
  • Asumir objetivamente la gravedad de la falta de liquidez.
  • Presentar una propuesta viable y realista en las mediaciones.
  • Solicitar la intervención de abogados cualificados para tramitar con éxito estos casos puntuales.
  • Adaptarse al medio evitando el temor de la liquidación, consultando todas las opciones legales.
  • Informarse convenientemente sobre las ventajas de la nueva legislación concursal.
  • Procurar un acuerdo para realizar los pagos de forma mensual, ofreciendo estudios de viabilidad durante la mediación.
  • Volver a empezar después del concurso considerando las mejores alternativas para la empresa, consultando con profesionales idóneos.